A los 18 años aproximadamente los dolores menstruales continuaban y el número de días en que duraba la regla también se alargaba. Mi mamá me llevó a un ginecólogo quien recomendó tomar pastillas anticonceptivas para regular los dolores, hacer que los ovarios no trabajen y lograr que mis periodos sean más regulares, porque hasta el momento eran muy irregulares.
No recuerdo haber hecho hincapié en el dolor que sentía pues yo pensaba que era normal que la regla o menstruación te duela. Pensaba que a algunas mujeres les dolía más que otras y que ese era mi caso. Que debía aguantarme el dolor pues eso era lo que tocaba hacer y que esas pastillas seguro me ayudarían mucho a volverme «normal» es decir, tener una regla regular, sin dolor y con una duración aceptable.